El Rhincodon typus es el pez más grande del mundo. Llega a medir 18 metros y, se caracteriza por tener el cuerpo moteado de manchas blanca.
Llevar asociada la palabra Tiburón y, poseer una aleta dorsal hacen estremecer a cualquiera que no sepa que, aunque su boca llega a medir 3 metros, estos inofensivos Animales se alimentan, prácticamente de plancton.
Su dieta consiste en: fitoplancton, necton, macro algas y krill, pero a veces también lo hace de crustáceos como larvas de cangrejo, calamares y bancos de peces pequeños como las anchovetas, sardinas, caballa y atún.
Se sabe muy poco de ellos... de hecho, incluso se llegó a pensar que eran vivíparos porque, los huevos eclosionan en el interior de la madre, que les da a luz vivos.
Viven en todos los mares tropicales y templados del mundo y son conocidos por viajar grandes distancias (hasta 5.000 km). La mayor parte del tiempo se localizan a no más de 20 mts. de profundidad, pero pueden llegar a bucear a profundidades de 1.600 mts.
Debido a que son filtradores se encuentran en sitios donde hay mucho alimento, como arrecifes coralinos, montañas submarinas, frente a manglares o estuarios, lugares donde desovan peces o donde ocurren surgencias (movimientos ascendentes del agua) o afloramientos de nutrientes.
Como se sabía tan poco de este escualo, el oceanógrafo Brad Norman decidió pedir ayuda a buceadores de todo el mundo para que le ayudaran a investigar sobre esta especie. Ahora, gracias a la ayuda de voluntarios, se ha podido identificar a 1.150 ejemplares diferentes con las 12.000 fotografías que las diferentes personas de 38 paísese han enviado a www.whaleshark.org, una biblioteca virtual dedicada al estudio de esta especie en peligro de extinción e inofensiva para el ser humano.
Estas imágenes no sólo ayudan a entender los movimientos y el modo de vida de los Tiburones Ballena sino que además de crear una base de datos sobre la especie se ha creado también una red mundial de miles de colaboradores que mantienen vivo el interés por la especie y conservación.
Los científicos aún ignoran exactamente cuánto vive un tiburón ballena. Pero lo que sí se sabe es que algunas especies de tiburón, que viven hasta cien años, no están listas para reproducir hasta los veinte años de edad. Esto significa que requieren un quinto de su vida para alcanzar la madurez sexual. Aparentemente el tiburón ballena no es capaz de reproducir hasta que alcanza los treinta años de vida. Entonces, si treinta años representara un quinto de su existencia, esto podría significar que podrían llegar a vivir 150 años o más.
Sus depredadores naturales incluyen a la orca, el tiburón blanco y el tiburón tigre.
El hombre también lo pesca en ciertas partes del mundo con red y arpón.
Durante mucho tiempo, el tejido adiposo de muchos colosos marinos encabezó la lista de razones para cazarlos. Seguido por las barbas que filtran el plancton en numerosas especies y que se utilizaban en los corsés, por ejemplo, o por el ámbar gris de los cachalotes. Esta sustancia de sus intestinos terminaba los perfumes más codiciados. Su función está tan poco definida como la del aceite blancuzco de su cabeza. Bautizado como espermaceti por balleneros que lo creyeron semen, se sospecha que influye en la flotación, porque se solidifica con el frío. Pero es otro pequeño misterio de los grandes.
De estos peces se aprovecha ‘casi todo’: la carne se come, las aletas se utilizan como reclamo publicitario en restaurantes que sirven sopa de aleta de tiburón, el hígado se utiliza por su aceite y el cartílago es habitual en la medicina tradicional china. Los barcos taiwaneses están haciendo verdaderas ‘redadas’ en esta zona australiana, según han denunciado varias organizaciones ecologistas.
A finales de los noventa, las poblaciones de tiburón ballena disminuyeron drásticamente y, en 2000, la especie fue declarada por la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) como especie vulnerable.
Afortunadamente, hemos reaccionado a tiempo.
En Méjico existe Holbox, el Santuario del Tiburón Ballena.
La Dra. Dení Ramírez, cofundadora de ConCiencia México A.C. y una de las principales científicas mexicanas dedicadas al estudio y conservación del tiburón ballena, comentó que mientras más sepamos de esta especie y más difundamos los planes de conservación, reglamentaciones y códigos de conducta, mayores oportunidades se tendrán para conservarlos y contar con estos gigantes en la Bahía de La Paz. Estos peces sostienen a un importante sector del turismo de naturaleza, ya que su avistamiento es uno de los mayores atractivos de la ciudad de La Paz, tanto para locales como para sus visitantes nacionales y extranjeros.
Al otro lado del océano, el ecoturismo resucita la localidad filipina de Donsol gracias a los escualos en un ejemplo para la conservación de la especie.
Todo cambió en 1998. Ya sabíamos que se podían ganar millones matando a los butanding [tiburones ballena en tagalo, la lengua local]. Pero entonces aprendimos que su valor puede ser infinito si los protegemos como se merecen”, cuenta Alan Amanse, de 48 años, defensor acérrimo de estos peces y presidente de la Asociación de Oficiales para la Interacción Butanding (BIO). Éste y el grupo de operadores de botes, son los principales motores de la exitosa industria turística local; que ha pasado de ingresar unos 18.000 pesos (370 euros) a 22 millones (452.000 euros) en sólo una década. Pero esa cifra no incluye las ganancias de los negocios que también se han beneficiado de la interacción con los tiburones ballena, como restaurantes, resorts, transportes o sari-sari (tiendas de ultramarinos filipinas).
Científicos, organizaciones internacionales y miembros del sector turístico concluyen que el ecoturismo es la única forma de revertir la amenaza a las especies protegidas. Comparando industrias similares a la de Donsol, el valor estimado de un tiburón ballena para el turismo es de casi 32.000 euros anuales (1,8 millones de euros a lo largo de su vida); haciendo de los proyectos de interacción, ejemplos de desarrollo sostenible.
Sin embargo, algunas prácticas de explotación turística amenazan a los escualos.
Un estudio publicado en 2012 por la organización conservacionista local Lamave analiza los efectos de la interacción en Oslob sobre los peces gigantes. El informe menciona el daño que la alimentación artificial de estos animales migratorios puede tener para su especie y para todo el ecosistema marino. Pero también subraya que muchos de ellos han sufrido cortes y lesiones en la boca al chocar intencionadamente con embarcaciones en busca de la comida a la que han sido acostumbrados. La propia organización Lamave es consciente de que está en juego el sustento de muchas familias y se abstiene de denunciar la práctica. Actualmente, trabaja con el gobierno local en la creación un código de conducta para mejorar la interacción.
Arnel A. Yaptinchay cree que un código no servirá para enmendar un proyecto que prioriza el negocio por encima todo: “En Donsol hay un modelo de conservación, mientras que lo de Oslob es un negocio. Es mucho más sencillo cambiar las prácticas de un sistema que está orientado a la protección del animal que las de uno basado en la explotación turística”. El experto en ecología acuática pone como ejemplo el turismo que ambos negocios generaron en la temporada 2011-12 y recalca que uno tiene más de 10 años de antigüedad que el otro. Mientras que Donsol acogió 27.000 visitas, la costa de Oslob se inundó de casi 98.000 turistas.Desde Donsol, Joel Briones se lamenta de que el dinero prime sobre la conservación. A falta de leyes o códigos de conducta a seguir en Oslob, el ojeador apela al juicio de los visitantes. “En Donsol, la interacción es única porque se hace en su entorno natural. Depende de los turistas. Si quieren ver a un tigre, pueden ir a la jungla o pueden ir a un zoo…”, concluye guardando su billete. En el anverso figuran 100 pesos. En el reverso; la silueta reducida, salvaje y gentil, del pez más grande del planeta.
El acuario Churaumi, en Okinawa (Japón), es uno de los pocos lugares del mundo donde se puede ver a tres tiburones ballena nadando a la vez.
El acuario posee la mayor pantalla de cristal del mundo y contiene 7.500 metros cúbicos de agua.
En su interior, los gigantescos tiburones deambulan de un lado a otro, "haciendo las delicias de la multitud". Desde 1980 hasta 1998, dieciséis Tiburones Ballena han pasado por estas instalaciones con el único objeto de atraer la atención del público.
Al principio apenas vivían más tres días, ahora hay ejemplares con más diez años en cautividad.
Así que, nuevamente: ¿reaccionaremos a tiempo antes de aniquilar a todas las especies que habitan este Planeta?
Esperemos que el 30/08/15, Día Internacional del Tiburón Ballena, ayude a observar, mantener y preservar al Pez más grande del Mundo.













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